«El corazón no siente, el que realmente siente es el cerebro.» Neuroeducación, emprendimiento y talento.

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Conversación entre Fabricio Ballarini, neurocientífico y Juan Carlos Cubeiro, CEO de Right Management y Head of Talent de ManpowerGroup

Fabricio Ballarini

El corazón no siente, el que realmente siente es el cerebro. El corazón sólo late. La sorpresa que genera un impacto activa el botón de gravar en nuestro cerebro. La memoria está en las neuronas. Cuando intentas transferir la memoria de corta duración a una de larga duración a través de sorpresas, el resultado es un aumento de la capacidad de memoria. Así, podemos manipular los recuerdos a través de la sorpresa, en pos de la educación.

Existen por lo menos dos tipos de memoria: de corto término (entre 20 o 30 minutos) y de largo término (que perdura años, quizás toda la vida). Uno puede guardar una información emotiva: el primer beso, el primer trabajo, un atentado. Y esto se guarda a largo término. La memoria a corto término se puede manipular con la sorpresa.

La memoria no es individual, está en las otras personas. Se puede guardar información en terceros, personas cercanas, familiares, compañeros de trabajo. A veces, encontrarnos con compañeros de la infancia nos trae recuerdos que creíamos olvidados. Somos seres sociales, necesitamos estar en contacto. Tenemos una memoria colectiva, como sociedad, y también como planeta.

En el ámbito de la educación, ¿deberíamos provocar estrés para mejorar el rendimiento? En algún punto necesitamos ciertos niveles de estrés, para que el alumno, cuando salga de la escuela, pueda afrontar los problemas diarios. Pero el estrés agudo impide el aprendizaje. El estrés de un examen sorpresa puede ser muy perjudicial a la hora de la evocación, por mucho que el alumno haya estudiado esa materia. En cambio, hacer exámenes de prueba para hacer un examen alivia el estrés.

Se sabe mucho sobre la curiosidad, pero en realidad es muy poco. Utilizar la gamificación o estímulos positivos, participar en un proyecto, generar una motivación y una curiosidad, mejora el aprendizaje. Cuando creamos, cuando analizamos, utilizamos todo el cerebro, ambos hemisferios. Y todo el tiempo estamos usando el 100% de nuestro cerebro. Los estados de curiosidad generan una red de actividad.

A medida que crecemos vamos perdiendo curiosidad y capacidad de sorpresa. Todo se transforma en una rutina. Y la rutina nos sienta bien porque nos quita el estrés. Ganamos en tranquilidad pero perdemos en curiosidad y sorpresa. En los colegios que generan proyectos, ideas nuevas, si la materia se da de forma distinta todos los años, el aprendizaje mejora.

Los recuerdos se guardan en conexiones neuronales. Nuestro cerebro es muy bueno para relacionar información, pero no para guardarla. El móvil va mucho mejor para guardar información. Debemos vincular los aprendizajes, que las materias se entrelacen. Tenemos mucha información disponible, lo que es una gran ventaja pero también una gran desventaja. Estamos haciendo memoria transactiva con los móviles e Internet. Dentro de 10 o 15 años no va a existir gente que desee guardar información. Las ideas se vinculan gracias a conocimientos que tenemos almacenados. Debemos comprender que, si bien aprendizaje no es igual a memoria, sí necesitamos la memoria para el aprendizaje. Debemos reivindicar la memoria.

 

Juan Carlos Cubeiro

Potencial de la visualización: las profecías que te haces a ti mismo luego se cumplen.

El talento que no se aprecia, se deprecia, decrece.

Tenemos que encontrar nuestra pasión, nuestra emoción primaria.

Los docentes deben ser excelentes en su ejemplo, y que a partir de ahí la magia de la vida continúe.

Educar es la esperanza.